La moda sostenible, también llamada moda ética, es una parte de la creciente filosofía del diseño y tendencia de la sostenibilidad, cuyo objetivo es crear un sistema que pueda ser apoyado indefinidamente en términos de ambientalismo y responsabilidad social.
Se trata de ropa fabricada con materias primas totalmente naturales, es decir, cultivadas con agricultura ecológica. Estas materias pueden ser el algodón, las fibras vegetales, el lino o la seda.
“ Un nuevo paradigma en la moda “
Son muchas, o casi todas, las ventajas del uso de este tipo de prendas de vestir. Entre ellas, la disminución de la contaminación medioambiental, la prevención de ciertos riesgos para la piel, y la contribución a garantizar un comercio internacional justo.
El mayor de sus inconvenientes es la escasa disponibilidad de esta ropa, pues, a la hora comprarla, son pocos los establecimientos a los que podemos acudir. Además, el precio también supone un obstáculo, pues la escasa superficie dedicada al cultivo ecológico encarece la materia prima necesaria para elaborar estas prendas. Cada vez son más las marcas de ropa conocidas que han apostado por proyectos de ropa ecológica. Con ellos, pueden conseguir acercarse a una sociedad cada vez más concienciada en la necesidad de cuidar el medio ambiente.
De ello parte el término slow fashion o moda lenta, el cual es fundamental comprender la importancia y trascendencia de este como modelo de producción para el futuro de la moda sostenible.
“ Diseñadores “ Los diseñadores dicen que están tratando de incorporar estas prácticas sostenibles en la ropa moderna, en lugar de la producción de «ropa hippie» Celebridades, modelos y diseñadores como Lucy Tammam, Stella McCartney, Frock Los Ángeles, Amour Vert, Edun, Shalom Harlow y Summer Rayne Oakes han elaborado recientemente conciencia social y ambiental de la moda que se usa.





