
La decisión se produce después que el expríncipe Andrés fuera despojado de sus títulos nobiliarios y expulsado de Windsor por su hermano, el rey Carlos III, debido a su vínculo con Epstein. Andrés fue acusado de abusar de Virginia Giuffre, una de las víctimas de Epstein, cuando era menor de edad.
La policía británica también se encuentra investigando a Andrés por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público, y se ha informado que podría enfrentar una investigación penal en Estados Unidos por la presunta transferencia de datos personales de Giuffre sin su consentimiento.
