
“No son un error diplomático, sino un plan de intervención estructurado”
Las declaraciones recientes del futuro embajador de los EEUU ameritan, por variasrazones, que la República Argentina, en ejercicio pleno de su soberanía, le niegue el
placet como tal y solicite al gobierno de los EEUU la propuesta de una alternativa.
En primer lugar, porque esas declaraciones violan un principio fundamental que rige las
relaciones internacionales entre los Estados y el consecuente ejercicio diplomático, que es
el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países.
EEUU siempre ha sido un defensor acérrimo de este principio cuando de sus propios
intereses internos se ha tratado. Argentina no puede menos que exigir reciprocidad y que
EEUU se abstenga de hacer con Argentina lo que nunca le permitiría hacer a la Argentina
con EEUU.
Cualquiera sea la opinión del futuro embajador sobre la justicia y la política en nuestro país,
se trata de un asunto doméstico.
¿Qué diría EEUU si nuestro embajador opinara sobre el accionar de la justicia -por citar
algunos casos- en el homicidio de Kennedy; el intento de homicidio a Donald Trump; el
intento de toma del Capitolio; el Watergate o tantos otros asuntos internos de los EEUU?
En segundo lugar, las declaraciones son graves porque establecen un programa de
militancia en contra de una de las fuerzas políticas de la nación argentina. Esto es
inaceptable, se trate del peronismo, del kirchnerismo, del Pro, la LLA, el radicalismo o
cualquiera sea.
En tercer lugar, las declaraciones son inaceptables porque explicitan un plan carente
de diplomacia a los efectos de vulnerar la soberanía argentina por lo que refiere a su
capacidad de entablar relaciones soberanas con otros Estados de acuerdo con la defensa
del interés nacional.
Por último, en función de nuestra ideología desarrollista y defensa irrestricta de la producción, el salario y el trabajo argentino, APEC no puede más que convocar a Peter Lamelas a ayudarnos a que lleguen inversiones directas de su país y que tengan destino productivo y tecnológico; y no la forma de endeudamiento externo destinado a sostener la rentabilidad financiera de unos pocos comprometiendo el futuro de todos, como ocurre con la política que está realizando Milei."
