
En psiquiatría, el ataque homicida o síndrome amok es un síndrome cultural, o síndrome ligado a la cultura, y consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada corra alocadamente o armada y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a los seres vivos que aparezcan a su paso, hasta que el sujeto sea inmovilizado o se suicide. Según los psiquiatras, el ataque homicida salvaje va precedido, por lo general, de un período de preocupación, pesadumbre y depresión moderada. Tras el ataque, la persona queda exhausta, a veces con una amnesia completa y finalmente acaba matándose.

Los ataques impulsivos y los arrebatos de ira se producen de repente, sin previo aviso. Suelen durar menos de 30 minutos. Estos brotes pueden ocurrir de manera frecuente o pueden estar separados por semanas o meses. Entre estos arrebatos, pueden producirse ataques verbales o agresiones físicas menos graves. Es posible que te sientas irritable, impulsivo, agresivo o enfadado la mayor parte del tiempo.
Antes de un brote agresivo, puedes sentir lo siguiente:
Mucha Ira e Irritabilidad.
Más tensión y energía, Frenesí de ideas, Hormigueo, Temblores.
Latidos cardíacos fuertes o rápidos, Opresión del pecho.
Los arrebatos verbales y de comportamiento explosivos son demasiado intensos para la situación, sin pensar en lo que podría ocurrir como resultado. Los arrebatos pueden incluir lo siguiente:
Berrinches. Discursos largos y llenos de ira
Discusiones acaloradas, Gritos, Bofetadas, sacudidas o empujones, Peleas físicas.
La Unidad Criminalística Móvil y la División Homicidios siguen peritando la carta que habría sido escrita por Laura, «Todo mal, fue mucho. Los amo. Mal. Perverso».
