
El objetivo es mitigar el impacto ambiental del metano, un gas de efecto invernadero 28 veces más potente que el dióxido de carbono.
La propuesta ha generado un fuerte rechazo en el sector agropecuario, que argumenta que la medida no reducirá las emisiones de metano, sino que solo aumentará los costos de producción y afectará la competitividad de la industria ganadera. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) ha expresado su oposición al proyecto, afirmando que “cobrar por respirar a las vacas no reduce emisiones, reduce producción”.
El proyecto de ley se basa en el principio de Responsabilidad Extendida del Productor, que busca que los productores asuman el costo de la gestión de los residuos y la mitigación del impacto ambiental. Sin embargo, el sector ganadero argumenta que la medida es injusta y no tiene en cuenta la complejidad de la producción ganadera.
