
La Cancillería israelí —que me había invitado y costeado mi agenda en Tel Aviv— me trasladó por tierra fuera del país y con algo de viento a favor, en pocos días ya me llevará de nuevo a casa.
Quiero agradecer el acompañamiento y la comunicación del Presidente Javier Milei, la Secretaria General de la Presidencia Karina Milei, la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el Ministro de Defensa Luis Petri, el Presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y el Embajador argentino en Israel, Axel Wahnish.
Fui invitado para mantener una agenda con funcionarios israelíes, legisladores, periodistas y organizaciones de la sociedad civil, junto con delegaciones de Estados Unidos, Francia, Japón, India, gigantes asiáticos y otros países de la región. No se pudo.
Pero en cambio me tocó vivir en persona un momento histórico. Para quienes defendemos la libertad del individuo, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la democracia, sostener la existencia del Estado de Israel y el derecho del pueblo judío a defenderse no es solo una cuestión de principios: es la defensa de nuestros valores y de nuestra filosofía de vida. Los enemigos de la libertad que hoy atacan a Israel —si no los frenamos— mañana irán por nosotros. Con el terrorismo no se negocia: se lo combate.
Gracias a todos en Argentina por los miles de mensajes, oraciones y buenos pensamientos. Créanme que los sentí. Y gracias profundamente al pueblo israelí: aunque no pude cumplir con todos los objetivos con los que vine, en estas horas difíciles me llevo algo mucho más valioso: su afecto, su cuidado, su amistad y el ejemplo de un pueblo resiliente y luchador.
Am Israel Jai. ¡Viva Israel, viva Argentina, viva la Libertad!”.
