
Los jóvenes que eran intensamente buscadas, fueron encontrados enterrados en el patio de una casa, en bolsas, con signos de intento de desmembramiento y uno con una bolsa en la cabeza.
Una camioneta blanca, similar a la que las jóvenes subieron voluntariamente en la rotonda de La Tablada, fue encontrada incendiada en la zona.
La policía detuvo a cuatro personas, incluyendo a la dueña de la casa donde se encontraron los cuerpos, quien habría contratado a dos jóvenes para limpiar la escena del crimen.
La investigación se centró en la última conexión de uno de los celulares de las víctimas, lo que llevó a la policía a realizar allanamientos en la zona de Florencio Varela.
La policía científica analizó las muestras de sangre encontradas en la vivienda y determinó que pertenecían a las jóvenes.
El fiscal Gastón Duplaá está a cargo de la investigación y se espera que se realicen autopsias para determinar la causa de la muerte.
Se investiga, un ajuste de cuentas relacionado con Narcos Peruanos. Las víctimas murieron en un contexto de narcotráfico y venganza, según la investigación. Fue una «venganza narco» organizada por una banda vinculada a la Villa 1-11-14 del Bajo Flores, que habría engañado a las jóvenes para participar en una fiesta y luego las asesinó.
