
La pareja había salido de una boda en Tafí Viejo y se refugiaron en su vehículo esperando que bajara el nivel del agua. Sin embargo, la corriente arrastró el auto hasta un canal de riego, donde quedaron atrapados.
Mariano y Solana eran padres de dos hijos pequeños, una bebé de 9 meses y una nena de (5). La noticia de su muerte conmocionó a la provincia de Tucumán, especialmente porque habían dejado a sus hijos al cuidado de una niñera para disfrutar de una noche especial.
Ambos trabajaban en el sector público: Mariano en la Caja Popular de Ahorros y Solana en la Casa de Gobierno de Tucumán. Su historia generó una gran tristeza y solidaridad en la comunidad.
